Figma Make llegó para responder una pregunta que el diseño tradicional dejaba en manos de desarrollo demasiado pronto: «¿y si esto se comportara de verdad?». No es un sustituto del archivo de diseño ni del código de producción. Es una capa intermedia donde el equipo valida flujos, microcopy y jerarquía con algo que se siente más cercano al producto final.
- Probar landings y secciones clave antes de comprometer sprint de desarrollo.
- Mostrar a cliente una navegación real, no solo frames estáticos.
- Iterar CTAs, formularios y estados vacíos con feedback temprano.
- Conectar componentes del design system para que el prototipo herede tokens, no hex aleatorios.
En Ingenia., el homepage y las rutas interiores tienen fuente de verdad en código (`home-page.tsx`, tokens en `globals.css`). Figma Make entra cuando hay que explorar variantes o demostrar interacción sin tocar aún el repo — o cuando un cliente necesita ver movimiento y estados que un PDF no transmite.
- El output de Make no es el entregable final: hay que traducir decisiones a componentes y rutas reales.
- Sin design system en Figma, Make amplifica inconsistencias en lugar de corregirlas.
- Accesibilidad, rendimiento y SEO siguen siendo trabajo de implementación, no del prompt.
Un prototipo útil reduce reuniones. Un prototipo bonito pero desconectado del sistema solo genera otra ronda de «en producción se ve distinto».
Si tu proyecto mezcla identidad, web y validación con stakeholders, tiene sentido plantear una fase Make entre el sistema visual y el build. Así el desarrollo hereda decisiones ya probadas, no suposiciones.
